Archivo de la categoría: OLEOTURISMO

Curso de Oleoturismo en Jimena

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IMG_2364Los días 4 y 5 de septiembre de 2013 se celebró un curso de Oleoturismo impartido por el Dr. Francisco Lorenzo Tapia en la localidad jienense de Jimena, concretamente en las instalaciones de la almazara  “La Purísima”, propiedad de la familia Torres González. Al finalizar el curso, se ofreció una copa de vino acompañada de unos aperitivos entre los que destacaban, además del Aceite de Oliva, una selección de conservas vegetales de la comarca.

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Presentación del libro de la Molienda 2013

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Mañana sábado, en la sala de exposiciones temporales del Museo Etnográfico de Riogordo tendrá lugar la presentación del libro “La Molienda de Riogordo 2013” con diseño y fotografías de D. Antonio Campos (Olea europea) y textos de D. Enrique Godínez (Director del Museo Etnográfico de Riogordo), el Dr. Francisco Lorenzo (Presidente de “Olearum: cultura y patrimonio del aceite”) y D. Antonio Gavilán (Concejal de cultura del ayuntamiento de Riogordo).

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Curso de Oleoturismo organizado por INFAOLIVA

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Conferencia del Dr. Francisco Lorenzo Tapia

El pasado Viernes, 5 de octubre, por la tarde, comenzó el curso de Oleoturismo: “El aprovechamiento turístico de una almazara”, impartido por el Dr. Francisco Lorenzo Tapia, presidente de Olearum, Cultura y Patrimonio del Aceite.
La Federación Española de Industriales Fabricantes de Aceite de Oliva –INFAOLIVA– ha organizado estas jornadas en el alojamiento rural “El Cortijo de la La Fuente del Roble“, un antiguo molino aceitero reconvertido en establecimiento de turismo rural.
La finca, Situada en pleno Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas está rodeada de un inmenso batallón de olivos.
La belleza de los paisajes y la pulcritud con que está cuidado este cortijo, lo convierten en el escenario perfecto para hablar sobre esta nueva modalidad de turismo vinculado a la ancestral cultura del oro Líquido de Homero: “oleoturismo”..

“El aprovechamiento turístico de una Almazara” fue el núcleo temático del curso impartido donde se buscaban los siguientes objetivos:

  • Capacitar profesionales para desenvolverse adecuadamente  en el sector oleoturístico.
  • Desarrollar las distintas habilidades de los participantes, de forma que les permita dotar de un mayor aprovechamiento económico a la almazara a través del oleoturismo.
  • Conocer los diferentes recursos que engloba el oleoturismo.
  • Capacitar para elaborar proyecto de explotación turística de  una almazara.
  • Generar una bolsa de profesionales capacitados para cubrir  los puestos que demanda el sector del oleoturismo.
  • Conocer los diferentes canales de explotación.

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Los Acebuches de las Hoyas

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Entre La Iruela y la pedanía de Tramaya, en la falda del parque natural de Cazorla, hay un camino agrícola paralelo a un arroyo proveniente de la Sierra, en cuyos márgenes se dan chopos y frutales, algunos muy altos y frondosos. Entre ellos destacan, por su porte, dos acebuches milenarios que están ubicados junto a una casa rural que recibe el nombre de estos árboles  La finca donde se encuentran es propiedad de Juan Manuel Melero Albar, vecino de Cazorla. Lee el resto de esta entrada

Acebuches del Cortijo de los Vilares

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Acebuche milenario del Cortijo de los Vilares

La mañana del 5 de octubre de 2012, Francisco Lorenzo me acompañó a visitar los Acebuches milenarios del “Cortijo de los Vilares”, en el término municipal de La Iruela,   cerca del nacimiento del Guadalquivir, en la falda de la Sierra de Cazorla.

Un cielo azul moteado con unos nimbos  bien definidos  nos recibieron, augurando que la jornada venía colmada de imágenes de calidad, en lugares muy interesantes.

Los árboles y su entorno

Pasamos un buen rato fotografíandolos desde distintas distancias y ángulos, tratando de hacer justicia a la belleza del entorno, y con nuestra presencia, poner de manifiesto las dimensiones reales de estos colosos, sin descuidar  detalles de su morfología y de la simbiosis con otras especies vegetales .A unos 5 km del centro de la Iruela, con unas magníficas vistas a este pueblo, hay dos acebuches milenarios de gran envergadura que son un auténtico tesoro medio-ambiental.

Estuvimos midiendo  el perímetro del tronco del que está situado mas al norte que resultó ser de 5,5 m. El del sur fue imposible ya que tiene tres pies. La medida se realizó reglamentariamrnte a 1,30m del suelo (la altura del bastón que se ve clavado en el suelo).

La sesión fotográfica:

fue una magnífica experiencia. Hay algo mágico y sobrecogedor en las cercanías de estos seres llenos de vida en los que la edad se cuenta por siglos. Una sensación muy sutil, para mi imposible de expresar con palabras, me hacía sentir muy bien.

A la vez que descargábamos las baterías de nuestras cámaras, nosotros, por el contrario, estábamos cargando las pilas de nuestra energía vital.

Lástima que tuviéramos que continuar nuestro viaje tan pronto, ya que un lugar así bien merece quedarse a pasar el día.

Longevidad milenaria:

La escala de tiempo en la que viven estos seres da mucho que pensar: ¡Cuantos acontecimientos se esconden detrás de las texturas de esos troncos!, ¡cuantas tormentas habrán saciado su sed!, ¡cuantas nevadas habrán blanqueado sus hojas!, ¡cuantas cosechas nos han regalado!…

Me encantaría probar el aceite de un árbol milenario, con esa fabulosa integración con el entorno que debe haber adquirido durante los siglos de permanencia.

Francisco me explicó que las aceitunas de estos árboles son mas pequeñas que las de los olivos normales y además su rendimiento en cuanto a la producción de aceite es mucho menor. Por tanto los costes económicos de la recolección y procesamiento son mucho mas altos que los del cultivo normal…

Sin embargo, el esfuerzo merece la pena: su aceite tiene mayor cantidad de antioxidantes y ofrece matices únicos en su sabor, pero sobre todo ¿quién se resiste a probar un aceite proveniente de un árbol con mas de mil años?.

La fotografía y la conservación del Patrimonio Natural:

Contemplando estos paisajes, me vienen a la memoria los trabajos del maestro de la fotografía Amsel Adams, que fue  pionero en la creación del  parque natural de Yosemite, en los Estados Unidos.

Valiéndose de un coche mitad de hierro y mitad de madera (en España llamaban “rubias” a esos modelos) y equipado con cámara de gran formato, que a veces montaba  sobre una plataforma de madera que había instalado por encima del techo del automóvil, supo captar la belleza de ese enclave maravilloso y sembrar la primera semilla de la conservación de la naturaleza, resaltando con su esfuerzo  el valor del medio ambiente.

Este fotógrafo estadounidense fue duramente criticado en su día por su afán de retratar paisajes, flora y fauna sin prestar atención a las convulsiones socio-políticas de la primera mitad del siglo XX. Sin embargo él seguía incansable y aún sin tener beneficios económicos, dedicó muchos esfuerzos  a plasmar la belleza de la naturaleza.

Fue a raíz de una exposición con estos paisajes, que empezaron las conversaciones para dar forma legal al primer parque natural del mundo. Con el reconocimiento de su labor nació una figura de protección legal que mas tarde fue reproducida en muchos países del mundo.

El mapa de abajo es interactivo y puedes desplazarte haciendo clic con el ratón y arrastrando. También puedes hacer zoom con la ruedecilla del mismo.

Restaurante la Almazara

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El restaurante la Almazara se encuentra en el interior del edificio de la Almazara Campopineda.

En la planta baja cuenta con un salón comedor para el diario y una terraza donde en las noches de verano se sirven unos menús especiales de barbacoa.

En la planta de arriba hay varios salones para reuniones sociales, banquetes de boda,  etc. También se encuentran la sala de exposiciones temporales y una sala de conferencias dotada de medios audiovisuales y mobiliario modular que permite adaptarse a los requerimientos de los diferentes grupos de visitantes, que pueden ser desde colegios infantiles hasta grupos de empresa o asociaciones culturales.

Los salones tienen unas magníficas vistas, que hacia el exterior nos muestran el Castillo de Píñar y hacia el interior, un almacén con capacidad para un millón de litros de aceite.

Carta de la Almazara:

La carta presenta una selecta variedad alimentos, entre los que destacan aquellos en los que el Aceite de Oliva tiene un protagonismo especial, como por ejemplo, el choto al ajillo, el lomo de orza, el pulpo a la gallega y las habas con jamón.

La cocina, desde hace dos años,  se encuentra a cargo de D. Francisco García Valdivia, cuyo anterior destino fué una brasería con horno de encina,  lo que la ha dado gran experiencia en esta técnica, siendo muy solicitados: costillas, chorizo, morcilla, pinchitos, lomo… sin olvidarse de la parrillada de verduras que una vez servida, adquiere la excelencia gracias a un toque de AOVE Campopineda de la variedad picual, que le aporta un frescor y aromas ¡Muy especiales!.

Respecto al pescado, puedo dar testimonio del bacalao al ajoarriero y del atún encebollado: ambos deliciosos. Para la próxima visita queda pendiente el salmón a la Menière.

Los Postres son caseros: la terna clásica: flan, natillas, arroz con leche. Por mi parte he probado el pan de calatrava y la tarta de queso, que no tienen nada de particular excepto que están buenísimos.

La despensa:

Mención especial a los embutidos de los Montes Orientales de Iznalloz, que puede degustar en una de las tapas estrella del establecimiento: ensaladilla rusa con unas rodajas de salchichón y chorizo.

Los chotos proceden de Dehesasviejas. El chef ha puesto mucho énfasis en que son criados con lactancia natural (a diferencia de otros que alimentan con biberones por motivos de productividad).

Cordero segureño de las cercanías de Baza es otro de los puntos fuertes de la casa.

Finalmente el pan, que proviene de Santa Fé y está precocinado, por lo que se termina de hornear poco antes de servirlo.

La bodega:

Tiene una amplia selección de vinos que va desde los clásicos de Rioja y Rivera del Duero hasta vinos de la Tierra de Granada, de entre los cuales, el sumiller nos recomienda los de Pagos de Almaraes y los del Cortijo de Anchurón.

Clausura de Olea europea en San Benito

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Clausura de Olea en San Benito

Estas fotografías fueron captadas el 14 de Julio de 2012, momentos antes de que los cuadros de Olea europea fuesen empaquetados para transportarlos a la Almazara Campopineda.
Ha sido un orgullo poder mostrar estas obras en un lugar tan especial.
El tesón de D. Antonio Galindo ha hecho que este lugar de culto a la tradición y la historia esté colmado de singulares piezas antiguas, restauradas y dispuestas en distintos lugares de la finca.
Además de brindar su espacio para la muestra, el Caserío de San Benito ha aportado un gran cantidad de material gráfico que convenientemente clasificado, pasa a nutrir un banco de imágenes que son la esencia de Olea europea.

De entre todas las piezas del museo, los molinos son las que tienen mayor valor sentimental para nuestro mecenas.

En el recinto hay molinos y prensas utilizadas desde tiempos de los romanos hasta nuestros días, de forma que el valor histórico del conjunto es muy superior al de cada una de las piezas por separado.

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Tres Recetas Tradicionales elaboradas con AOVE

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Cuando estaba haciendo los preparativos de la Exposición Olea europea en el Caserío de San Benito, tuve ocasión de visitar el restaurante y captar estas imágenes.

En el momento en que llegué al establecimiento, se estaba celebrando un almuerzo de un grupo de miembros del Colegio de Medicos de Málaga.

A pesar de estar ocupado con los preparativos del mismo, D. Antonio Galindo me dió una calurosa acogida. Su generosidad no conoce límites, y mientras se ocupaba de coordinar el evento, no paraba de sacarme cervecitas y deliciosos aperitivos.  Entretanto  por mi parte, me ocupaba de tomar fotografías de estos platos y del Salón del Museo, aprovechando la concurrencia del mismo.

Cuando acabó la reunión, Antonio “el siete” y yo tuvimos ocasión de almorzar juntos. ¡No se me olvida…!. Después de probar un delicioso queso en aceite (con mermelada de pimientos rojos)  acomañado de unos “apretujones” a la bota del anfitrión, llegó el turno a la Porra Antequerana (de primero), seguida de unas Brochetas de Rape… manjares regados con un delicioso vino de Rueda. De postre una cazoleta de Gachas con picatostes.

La acogida fue tan grata que despertó en mí el interés por grabar la forma en que se preparaban los alimentos y al día siguente, con el consentimiento de Doña Esperanza Muñoz de León, acudí a la cocina donde fuí recibido con gran amabilidad: el personal colaboraró en los montajes de los bodegones y en la sesión fotográfica creativa.

Me llamó la atención la concentración y el silencio con el que se trabajaba.

Tareas y espacios estaban perfectamente organizados. Los compañeros se relacionaban con respeto y el ambiente era distendido y alegre, aunque sin “compadreos”.

Cada cual se ocupaba de su cometido con espacio suficiente y por supuesto, con mucha higiene. No escuché ruidos ni bullicios, ni ajetreos… por el contrario, la impresión que recibí es que hay un gran amor por la cocina y la elaboración de los platos se hace con precisión y eficacia, pero sin prisas.

A continuación pueden ver un vídeo con tres de las recetas mas solicitadas del establecimiento:

Migas, Porrilla de Espinacas (en el vídeo aparece como crema, pero en la zona de Antequera se le llama porrilla) y Porra Antequerana.

La diferencia entre porra y porrilla es que en la primera el aceite va crudo y en la segunda se utiliza en caliente para hacer un sofrito con las especias.

Historia del Molino de la Nava

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Antiguamente se le conocía como molino de Murcia (ya que lo mandó construir D. Francisco de Murcia). El nombre actual   hace alusión al lugar (pago) donde está ubicado.

Depósitos de Aceite en el Molino de la Nava

El término municipal de Montoro, uno de los más grandes de España, está dividido en circunscripciones territoriales que todavía conservan el nombre romano de “pagos”, nombre que alude al pagus romano.

La palabra “pagano” significa habitante de los pagos y por deformación en su significado ha llegado a nuestros días como sinónimo de no creyente en el catolicismo ya que los habitantes de los pagos no abandonaron sus creencias ancestrales hasta muy entrada la Edad Media.

Los pagos en los que está dividido el término de Montoro son de oeste a este: Casillas de Velasco, Santa Brígida, El Risquillo, El Madroñal, La Nava, y el Charco del Novillo.

Dentro de los pagos existen otras circunscripciones menores o sitios (locus) y otras aún más pequeñas llamadas suertes de tal forma que cada palmo de terreno tiene una ubicación exacta. El pago de la Nava es el más grande de toda la sierra y en él existen muchos molinos.

El señorío de Ardales:

La villa de Ardales del Río se encuentra al otro lado del río, justo al sur de este molino, la torre de Villaverde que la hace inconfundible, una torre de vigía de piedra inconfundible, es el origen del señorío más importante de Montoro. En su origen fué una marca que estableció el rey Fernando III tras la Reconquista de Montoro en el primer tercio del siglo XIII, instituyendo allí el marquesado de Villaverde y otorgando dicho título a Don Diego Rui de Aguayo, el título existe aún y el apellido de la familia también sigue siendo Aguayo. En el siglo XVII un Aguayo, arruinado (nunca fueron ricos), vendió la villa de Ardales, incluida torre a un hidalgo burgués de apellido Camacho, propietario de muchas tierras, de casi todo el pago mejor dicho, proclamándose así primer señor de la villa de Ardales del Río, don Pedro Camacho y Madueño y Notario, su otro hermano varón, don Baratolomé como correspondía a uso de la época en familias nobles tomó el báculo y la mitra y fué obispo de Tortosa, tiene una calle dedicada en Montoro, tras la iglesia de San Bartolomé.

Lugar de recepción de las aceitunas

El origen nobiliario del condado del Robledo de Cardeña parte del señorío que D. Pedro Camacho Madueño y Notario a raíz de la adquisición de la propiedad de Ardales del Río. Trancribo texto original:

“Llegados los comisionados a Madrid donde se encontraba el rey, fueron acogidos favorablemente atendiendo a las nobles y justas aspiraciones de los vecinos de Montoro, se convino el precio de la jurisdicción y vasallaje que poseía la ciudad de Córdoba después de ingresar en la Real Hacienda el 11 de febrero de 1633, la importante cantidad de treinta millones de maravediz, se otorgo la escritura concediendo Felipe IV su facultad y privilegio para que todo se cumpliera en la forma convenida.

Para hacer frente a los gastos que esta adquisición ocasionaba, se vendieron la dehesa de Hardales del Río a Don Diego de Aguayo y Godoy, cuya heredad pasó después a los Señores Camacho, naturales y vecinos de Montoro; y a la dehesa del Chaparral a la orilla de Bujalance”.

(“Apuntes para la Historia de la ciudad de Montoro.Manuel Criado Hoyo”).

Muelas y tolva

El segundo señor de Ardales del Río, hijo del anterior fué don Jacinto Camacho y Madueño, caballero de la Orden de Santiago y Teniente Coronel del Regimiento Provincial de Bujalance, se casó con doña María Hipólita Camacho, su prima hermana el 12 de febrero de 1738. Tuvieron 4 hijos: Don Antonio Ciro Camacho Madueño, doña Ana Juaquina, doña Josefa, doña María Antonia Camacho Camacho.

Llevan apellido distinto porque en el caso de familias nobles se podía optar por el de mas renombre para perpetuar el nombre del linaje más prestigioso.

Don Antonio Ciro, tercer señor de la villa de Ardales obtuvo el título de conde del Robledo de Cardeñas por real cédula de Carlos III de 31-3-1772 y marqués de Iniza por derecho de consorte, fué tambien militar como su padre, casó dos veces pero según parece su descendencia no trascendió tal vez por muerte prematura de su único hijo don Jacinto María Camacho y Orozco. También que el decimoprimer conde de Robledo se llama hoy Don Rafael de la Bastida y García Liñán, natural y vecino de Córdoba, casado y con dos hijos, Rafael y Lourdes de la Bastida y López. Prosigo: La hermana del primer conde antes mencionado, Josefa, nacida el 30 de mayo de 1750 contrajo matrimonio con don Antonio de Murcia, oriundo de la ciudad de Écija y fueron padres de don Francisco de Murcia y Camacho, caballero de la Orden de Carlos III y quien construyó el molino llamado de Murcia, solo queda confirmar si fué este o un hijo suyo el constructor de dicho molino indagando en el archivo ya que el molino no conserva elementos anteriores a la segunda mitad del XVIII.

Datos bibliográficos recientes:

Compresor para la prensa hidráulica.

En 2007 se publicó finalmente la maravillosa obra “Cortijos, Haciendas y Lagares de la Provincia de Córdoba“. Un estudio llevado a cabo por la Junta de Andalucía, el Ministerio de la Vivienda y la Dirección General de Arquitectura en dos grandes volúmenes que ha costado prepararla unos 15 años . En esta obra aparece una foto del Molino Murcia (original nombre, ahora es Molino La Nava) anterior a la restauración.

La creación del Restaurante:

El Molino estuvo en producción hasta 1.964. En esos momentos cayó en desuso, y la falta de mantenimiento le llevó a la mas absoluta ruina.

Zona de entrada de las olivas al molino

La reforma duró tres años, 2003-2006, resultando un lugar realmente mágico.

El 95% de los materiales usados son originales. Predomina la piedra llamada “molinaza“, muy típica de Montoro, y que confiere al pueblo su peculiar color.

Disponemos de 8 habitaciones, todas de diferente tamaño, color, decoración. Cada una de ellas dispone de las comodidades mas modernas (amenities, albornoz, calefacción, aire acondicionado, wifi gratis, tv, caja fuerte, teléfono, etc).

Información aportada por Tamara Martín, encargada de publicidad del Molino la Nava.

http://www.molinonava.com.

Galería de Fotos por Antonio Campos:

El Caserío de San Benito

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El Caserío de San Benito es un restaurante basado en la tradición y la cultura andaluzas.

Un edificio de nueva construcción que recrea con gran realismo el ambiente de los cortijos del siglo XVIII.

La cocina, de la que hablaremos con mas detalle en otra entrada, incluye en su carta una amplia variedad de platos típicamente andaluces que están en perfecta armonía con el entorno.

Con una ubicación privilegiada, en la autovía que une Córdoba con Málaga, cerca de Antequera, se encuentra este lugar de esparcimiento donde no sólo se viene a comer sino que además se puede pasear y disfrutar de las antigüedades del Museo de Usos y Costumbres.

El tesón de su creador, Antonio Galindo, ha hecho de esta finca un lugar de culto a la historia y las antigüedades. Toda una vida dedicada al coleccionismo y la restauración ha dado sus frutos en este centro, cuya exquisita decoración, no para de sorprender al visitante, tanto por el valor y belleza de sus obras de arte, cuanto por la delicadeza y mesura con la que están colocadas.

Cuando se visita por primera vez el Caserío de San Benito, cuesta trabajo creer que los edificios sean de construcción reciente, ya que las sensaciones que transmiten son similares a las de los lugares históricos: tal vez se deba a que la construcción se ha realizado con materiales excedentes de reformas de edificios antiguos (casas solariegas, monasterios, palacetes…).

La cocina se encuentra a cargo de Esperanza Muñoz de León quien de forma equilibrada y creativa enaltece los más celebrados productos de la comarca y se beneficia de la calidad de los cultivos ecológicos de su propia huerta, armonizándolos con una cuidada selección de Aceites de Oliva Virgen Extra de distintas procedencias y variedades.

Una forma única de entender la restauración que trasciende al tiempo y eleva la alimentación mediterránea al nivel del arte, permitiendo disfrutar de los manjares al tiempo que se respetan los principios generales de “comer de todo, no abusar de nada y dar prioridad a los alimentos de temporada“.